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CARTAS DE MAMÁ

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Julio Cortázar

 

 

De golpe mamá perdía la noción del tiempo, se imaginaba

 que...El párrafo venía después de un breve acuse de recibo

de una carta de Laura. Un punto apenas marcado con la débil

tinta azul comprada en el almacén del barrio, y a quemarropa:

"Esta mañana Nico preguntó por ustedes". El resto seguía como

siempre:la salud, la prima Matilde se había caído y tenía  una

clavícula sacada, los perros estaban bien.

Pero Nico había preguntado por ellos.

En realidad hubiera sido fácil cambiar Nico por Víctor, que era

el que sin duda había preguntado por ellos.

El primo Víctor, tan atento siempre.

Víctor tenía dos letras más que Nico, pero con una goma y 

 habilidad se podían cambiar los nombres.

Esta mañana Víctor preguntó por ustedes. Tan natural que

Víctor pasara a visitar a mamá y le preguntara por los ausentes.

Cuando volvió a almorzar, traía intacta la carta en el bolsillo.

Seguía dispuesto a no decirle nada a Laura, que lo esperaba con

su sonrisa amistosa, el rostro que parecía haberse desdibujado

un poco desde los tiempos de Buenos Aires, como si el aire gris

de París le quitara el color y el relieve.

Llevaban más de dos años en París, habían salido de

Buenos Aires apenas dos meses  después de la muerte de Nico,

pero en realidad Luis se había considerado como ausente

desde el día mismo de su casamiento con Laura.

Una tarde, después de hablar con Nico que estaba ya enfermo,

se había jurado escapar de la Argentina, del caserón de Flores,

de mamá y los perros y su hermano( que  ya estaba enfermo).

En aquellos meses todo había girado en torno a él como las

figuras de una danza:Nico, Laura, mamá, los perros, el jardín.

Su juramento había sido el gesto brutal del que hace trizas una

botella en la pista, interrumpe el baile con un chicotear de

vidrios rotos.

Todo  había sido brutal en esos días: su casamiento, la partida

sin remilgos ni consideraciones para con mamá, el olvido de

todos los deberes sociales, de los amigos entre sorprendidos y

desencantados. No le había importado nada, ni siquiera el asomo

de protesta de Laura.  Mamá se quedaba sola en el caserón,con los

perros y los frascos de remedios, con la ropa de Nico colgada

todavía en un ropero. Que se quedara, que todos se fueran al

demonio.Mamá había parecido comprender, ya no  lloraba a Nico

y andaba como antes por la casa, con la fría y resuelta recuperación

de los viejos frente a la muerte. Pero Luis no quería acordarse de  lo

que había sido la tarde de la despedida, las valijas, el taxi en la puerta,

la casa ahí con toda la infancia, el jardín donde Nico y él habían

jugado a la guerra, los dos perros indiferentes y estúpidos.

Ahora era casi capaz de olvidarse de todo esto.

Iba a la agencia,dibujaba afiches,volvía a comer,bebía la taza de café

que Laura le alcanzaba sonriendo. Iban mucho al cine, mucho a los

bosques, conocían  cada vez mejor París. Habían tenido  suerte, la

vida era sorprendentemente fácil, el trabajo pasable, el departamento

bonito, las películas excelentes.Entonces llegaba carta de mamá.

No las detestaba; si le hubieran faltado habría sentido caer sobre él

la libertad como un peso insoportable. Las cartas de mamá le

traían un tácito perdón (pero de nada había que perdonarlo),

tendían el puente por donde era posible seguir pasando.

Cada una  lo tranquilizaba o lo inquietaba sobre la salud de mamá,

le recordaba la economía familiar, la permanencia de un orden.

Y a la vez odiaba ese orden y lo odiaba por Laura, porque Laura

estaba en París, pero cada carta de mamá la definía como ajena,

como cómplice de ese orden que él había repudiado una noche

en el jardín, después de oír una vez más la tos apagada,

casi humilde de Nico.

No, no le mostraría la carta. Era innoble sustituir un nombre por

otro, era intolerable que Laura leyera la frase de mamá. Su grotesco

error, su tonta torpeza de un instante --la vela luchando con una

pluma vieja, con el papel que se ladeaba, con su vista insuficiente--,

crecería en Laura como una semilla fácil. Mejor tirar la carta.....

 

Fragmento de:Cartas de mamá-Julio Cortázar-

Cortesía de:Biblioteca de la Literatura Universal-Ed.Sol 90-

Julio Cortazar - Box[1]

Beatriz Else-libros que leí y recomiendo-

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