cuentos,poesías,pensamientos, caligramas,acrósticos,haikus,videos y todo artículo que me parece interesante compartir.
Los conocidos eran muchos y nadie quería dejar de pasar a saludar a los
deudos en esa trágica noche.Como ya conté el cuñado de María Elisa se
abroquelo a su silla y no se movio de allí en toda la noche.
No dejaba que nadie se acerque al féretro y cada tanto le acomodaba la
puntilla sobre la frente que tenía la mortaja.
El viudo seguía en estado de shock y no pestañeaba ni quitaba su mirada
de algún punto perdido que habría en la pared...
Estaba ensimismado en sus propios pensamientos y nadie lo sacaba de allí.
A esa hora- ya era de madrugada- llegó al lugar un jovén fiscal...
No fueron pocos los que se percataron de su bajo pérfil y su presencia silenciosa
al deambular por todos los rincones de la casa y mirar disimuladamente a
cada integrante del clan familiar, miraba los techos, las ventanas, escuchaba
los seseos y murmullos de la gente, salio a los jardines, dio vuelta por la parte
de atras, hablo con vigiladores y anoto algunas cosas en una pequeña libreta.
En otro lado de la casa se reunian a solas dos hermanos de Maria Elisa.
Osvaldo Peréz Larreta y Paul Albizu. El hermano menor le planteaba sus
dudas a Osvaldo Peréz Larreta hijo, el padre de María Elisa se llamaba igual.
Ella, Osvaldo y Alicia eran hijos de un primer matrimonio:Los Peréz Larreta,
luego su madre se separo y se volvió a casar con Leopoldo Albizu,un pedíatra
y tuvo dos hijos más: Nilda y Pablo Albizu, el hermano menor a quién todos
apodaban "Paul" para darle más abolengo al nombre,ya que no eran doble apellido.
El medio hermano de la socíologa transparentó sus dudas de que María no
habría sufrido un accidente y le pidió a su hermano mayor que hable con
el comisario y su íntimo amigo el fiscal y que actúaran de oficio.
Osvaldo Peréz Larreta llamó a solas a su amigo"el fiscal"Rodriguez Magallanes
y en el lavadero de la casa le despejo sus dudas, mejor dicho las de su
hermano menor:.-"Paul está preocupado, cree que a María la asesinaron-
De un perchero colgaba la campera roja de María Elisa, todavía mojada.
Indicio de que María Elisa se mojo con la lluvia al venir en bicicleta y
entro por el lavadero, allí también fue encontrada la perrita blanca,
atada al parecer por María y de quién se dice no ladró en ningun momento.
Al otro fiscal, LaMolina, el del bajo pérfil, nadie le comento nada de sus dudas.
A la mañana deciden enterrarla en otro lugar. (continuará...)